"Homeless woman with dogs" (Haight Street, San Francisco, CA) [detalle] // Franco Folini, 2006 (Creative Commons BY-SA 2.0)

Perspectiva de género de la exclusión residencial en Euskadi

SIIS Centro de Documentación y Estudios. La exclusión residencial grave en la CAPV desde una perspectiva de género. Vitoria-Gasteiz, Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer, 121 págs., 2016.

El SIIS Centro de Documentación y Estudios ha elaborado, junto con Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer, una investigación que analiza la exclusión residencial graves desde el punto de vista de las desigualdades de género. Se trata de una aproximación novedosa en el contexto de la CAPV, ya que pocas veces fenómeno ha sido analizado en nuestro entorno desde la perspectiva de su incidencia diferencial en mujeres y hombres. La segunda aportación novedosa, y de gran de interés, que realiza el estudio se refiere a la consideración de la propia exclusión residencial, que en este informe se analiza de forma amplia, considerando tanto las situaciones de exclusión residencial grave (las que entran dentro del campo del sinhogarismo) como las que se pueden considerar más leves (vivienda insegura e inadecuada). Los datos del informe ponen claramente de manifiesto en qué medida las situaciones de exclusión residencial grave afectan más a los hombres que a las mujeres, mientras que las situaciones de exclusión residencial leve ―mucho más habituales― afectan a las mujeres en mayor medida, especialmente en el caso de la vivienda insegura.

Además de analizar, a partir de diversas fuentes estadísticas, las diferencias en cuanto a la probabilidad que hombres y mujeres tienen en Euskadi de experimentar los diferentes tipos de exclusión residencial, el estudio indaga también en las diferencias que existen entre hombres y mujeres en situación de sinhogarismo en lo que respecta a sus necesidades, trayectorias y condiciones de vida, así como en las razones que explican la menor prevalencia entre las mujeres de las situaciones de exclusión residencial más extremas. En ese sentido, intenta determinar en qué medida pueden identificarse factores de protección, contención o freno específicamente vinculados a la construcción social de las identidades de género. Finalmente, el informe analiza la adecuación de los servicios específicamente orientados a las personas sin hogar a las necesidades, trayectorias y expectativas de sus usuarias, e identifica buenas prácticas al respecto.

Más del 10% de la población vasca, en situación de exclusión residencial

Desde el punto de vista metodológico, el estudio está basado en la utilización de diversas encuestas ―fundamentalmente, los recuentos de personas sin hogar que vienen realizándose a lo largo de los últimos años en diversos municipios de la CAPV, la Encuesta de Necesidades Sociales de la CAPV, elaborada por el Gobierno Vasco, el Censo de Población y Viviendas, y la Encuesta de Exclusión Social de FOESSA―, y en la realización de grupos de discusión con personas expertas y con quienes trabajan en los servicios de atención a este colectivo. Se han llevado a cabo también diez entrevistas con mujeres que viven o han vivido situaciones de exclusión residencial extrema, al objeto de conocer sus experiencias y necesidades. Además, se ha realizado un completo repaso de la literatura científica publicada en los últimos años en relación a estas cuestiones.

Los resultados muestran la elevada prevalencia de la exclusión residencial cuando se analiza desde una perspectiva amplia y se tienen en cuenta el continuo de las situaciones de exclusión residencial contempladas en la tipología ETHOS ―marco conceptual básico para el análisis de las situaciones de exclusión residencial en Europa desarrollada por el Observatorio Europeo de Personas sin Hogar―. En total, como se observa en la siguiente Tabla, las situaciones de exclusión residencial analizadas afectan al 10,7% de la población vasca, es decir, a 243.000 personas. Es importante señalar, en todo caso, que sólo el 0,8% de esas situaciones corresponden a personas sin techo o sin vivienda, mientras que el 24% de los casos se refieren a situaciones de vivienda insegura, y el 75%, a situaciones de vivienda inadecuada.

Estimación del número de personas afectadas por el sinhogarismo y la exclusión residencial grave en la CAPV por sexo, en función de las categorías operativas de la tipología ETHOS

Número Distribución vertical Distribución horizontal
Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total
Sin techo 402 41 470 0,4 0,0 0,2 85,5 8,7 100,0
Sin vivienda 1.044 426 1.470 0,9 0,4 0,6 71,0 29,0 100,0
Vivienda insegura 23.072 34.439 57.511 20,2 28,7 24,6 40,1 59,9 100,0
Vivienda inadecuada 89.587 85.128 174.715 78,5 70,9 74,6 51,3 48,7 100,0
Total 114.105 120.034 234.166 100,0 100,0 100,0 48,7 51,3 100,0
Fuente: elaboración propia.

A la hora de interpretar estos datos, es importante tener en cuenta qué clase de situaciones se engloban en cada categoría: mientras que la categoría ‘sin techo’ incluye a quienes duermen en la calle o en refugios nocturnos, la de ‘sin vivienda’ incluye a personas que viven en albergues, pisos o residencias provistos por los servicios sociales. En los casos de ‘vivienda insegura’, se incluyen fundamentalmente a las personas que viven bajo amenaza de desahucio, que suponen, de acuerdo a los datos de la Encuesta de Exclusión Social de FOESSA, más de 55.000 personas. Cabe señalar, en todo caso, que no se ha incluido en la Tabla una de las categorías ETHOS de ‘vivienda insegura’ ―las personas obligadas a compartir vivienda con familiares o amistades―, que afecta al 2% de la población e incrementaría claramente la prevalencia del fenómeno. Por último, la ‘vivienda inadecuada’ ―categoría que afecta a un mayor porcentaje de la población― incluye a todas aquellas personas que viven en situaciones de hacinamiento o en viviendas que no cumplen los requisitos básicos de habitabilidad. En este caso, adquiere particular peso el número de personas que residen en viviendas sin calefacción (casi 60.000), lo que posiblemente podría estar sobrestimando el peso real de este fenómeno.

Desde el punto de vista del género, parece claro que las situaciones de falta de techo afectan más a los hombres que a las mujeres, puesto que ellas constituyen sólo el 8,7% del colectivo. Debe recordarse, sin embargo, que el peso de las mujeres ha crecido ligeramente en este colectivo en los últimos años. También resultan minoritarias en las situaciones de falta de vivienda (29%), si bien en ese caso su presencia es algo más frecuente. Por el contrario, la presencia de las mujeres es mucho más elevada ―y, de hecho, supera a los hombres― en las situaciones de vivienda insegura, mientras que la presencia de hombres y mujeres es similar en las situaciones de vivienda inadecuada. De hecho, si se tienen en cuenta únicamente los casos más claros de vivienda inadecuada ―aquellos en los que se acumulan dos o más factores de riesgo―, la prevalencia entre los hombres resulta sustancialmente mayor. En todo caso, parece evidente que se da entre las mujeres ―en mayor medida que entre los hombres― una situación de exclusión residencial oculta, ya que es en las formas menos visibles de exclusión residencial donde el peso femenino es mayor.

Características de las mujeres sin hogar

Como se ha señalado, el estudio también analiza hasta qué punto las mujeres sin hogar tienen características diferentes a las de los hombres. Desde ese punto de vista, se constata que ellas son algo más mayores, tienden a ser de nacionalidad española en mayor medida, tienen una red relacional mayor y trayectorias de sinhogarismo más cortas. Las mujeres, por otra parte, achacan en mayor medida que los hombres su situación a motivos relacionales (rupturas de pareja) y son en mucha mayor frecuencia víctimas de insultos, robos, agresiones o abusos: el 23% de estas mujeres han sido víctima de agresiones sexuales, frente al 2% de los hombres. Por otro lado, el estado de salud es peor entre las mujeres que entre los hombres, y ellas acceden en menor medida que ellos a los servicios sociales.

¿Cuál es la razón de la menor presencia de mujeres entre las personas sin hogar? Se detectan ciertos factores de contención, entre los cuales cabe destacar una mayor adaptación a la precariedad laboral o la existencia de normas de acceso a determinados recursos que ―desde una posición a veces paternalista― privilegian el acceso de las mujeres. Las principales razones parecen derivarse en todo caso, por una parte, de una mayor capacidad de autocuidado y de una mayor capacidad para valerse de estrategias que invisibilizan, pero no evitan, el sinhogarismo: dormir en casa de familiares o amigas, mantener relaciones de pareja insatisfactorias, o intercambiar cuidados o compañía por alojamiento, entre otras. La mayor tendencia femenina al autocuidado también pone de manifiesto la necesidad de investigar los factores que hacen que los hombres se impliquen con más frecuencia que las mujeres en determinadas conductas de riesgo (consumos de drogas, actividades delictivas, conducción imprudente).

Finalmente, ¿están adaptados los centros de personas sin hogar para dar una respuesta adecuada a los problemas específicos de las mujeres sin hogar? Tanto las personas consultadas como la mayor parte de las investigaciones realizadas coinciden en decir que no. Se destaca en ese sentido, en primer lugar, la necesidad de asumir en el ámbito de los servicios sociales y de vivienda la invisibilización del sinhogarismo femenino, y el hecho de que, antes de recurrir a ellos, las mujeres optan por estrategias que ocultan e invisibilizan, pero no evitan, la exclusión residencial. Desde un punto de vista más concreto, la creación de recursos específicos de alojamiento para mujeres, la introducción de forma explícita de la perspectiva de género en los recursos mixtos y el impulso a las medidas de prevención de la exclusión residencial femenina son algunas de las pautas que se plantean como vías de avance.

El SIIS Centro de Documentación y Estudios ha publicado una bibliografía temática sobre mujeres sin hogar.

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