Lámparas de oficina.

Tendencias en la gestión del conocimiento en Servicios Sociales

La reivindicación del carácter científico de la intervención social convive en nuestros días con la explosión de las nuevas tecnologías de la información. Ello hace que resulte cada vez más imprescindible la intermediación de los centros de documentación que, mediante la selección, interpretación y difusión del conocimiento, se constituyen en los puentes de enlace entre los agentes más orientados a la producción de conocimiento y aquellos más dedicados a la intervención, la gestión y la política.

¿En qué concreta este impacto?

Si algo caracteriza a la época que vivimos es la omnipresencia de las tecnologías de la información. Constantemente oímos expresiones vinculadas al impacto que las nuevas tecnologías tienen sobre aspectos muy diversos en nuestras vidas: la irrupción del homo tecnologicus, los problemas de infoxicación, los problemas de adicción a los dispositivos móviles y/o a internet, el aumento de la brecha digital, la transición de una sociedad de la información a una sociedad del conocimiento, etc.

Una de las estimaciones más conocida es la que realizó Eric Schmidt, director ejecutivo de Google en 2011, quien afirmó que cada dos días se generaba en Internet información nueva equivalente a 5 exabytes. ¿Y cuánto es esto? Pues mucho, muchísimo. Para hacernos a una idea: 5 exabytes es la cantidad de información que el ser humano ha generado en toda su historia, desde la invención de la escritura hasta el año 2003. Y el proceso es imparable: se estima que actualmente estamos generando estos 5 exabytes de información original en cuestión de horas.

Domo (2015). Cuánta información se genera en Internet, cada minuto.
Domo (2015). Cuánta información se genera en Internet, cada minuto.

Obviamente, no se trata de información científica, ni relevante, probablemente incluso carezca de interés en su gran mayoría. Pero evidencia que existe una generación de información constante, que no cesa las 24 horas al día, y de la que muchas veces no somos conscientes aunque sin duda tiene un impacto directo en cuestiones tan vitales como las transformaciones sociales, las relaciones personales o la percepción social de los problemas.

La transición de la sociedad de la información a la del conocimiento

En este contexto de explosión documental se enmarca el paso de la sociedad de la Información a la del Conocimiento. Esta transición implica el paso de una sociedad basada en información- compuesta básicamente por datos, con un alto nivel de obsolescencia y a menudo excesiva – a una sociedad basada en el Conocimiento – entendido éste como la interpretación de la información existente, con el fin de mejorar la toma de decisiones-.

También evidencia una realidad de la que todos somos cada vez más conscientes: resulta humanamente imposible para el profesional o investigador estar al tanto de lo que se publica en su determinado ámbito de interés. Y es en este contexto, como veremos más adelante, donde se evidencia cada vez más la necesidad de centros de documentación: puesto que cada vez se consume una parte menor de lo que se publica, las bibliotecas especializadas se convierten en el mapa y en el guía que orientan al profesional en el laberinto de información actual.

Gestión del conocimiento en Servicios sociales

Recordaba recientemente Joseba Zalakain1 que, durante muchos años, debido a sus orígenes y a su trayectoria histórica, los Servicios Sociales se han identificado con la beneficencia y, en todo caso, con la atención a situaciones que requerían una respuesta urgente, de emergencia. En ese contexto, el mero hecho de intervenir se consideraba ya en general una aportación suficiente a la resolución del problema.

Sin embargo, la progresiva consolidación de los Servicios Sociales como un derecho social del conjunto de la ciudadanía, el énfasis en su capacidad preventiva, y la paulatina equiparación con otros ámbitos de las políticas públicas –como la educación o la sanidad− han hecho que prestemos en este ámbito cada vez una mayor atención a la calidad de las intervenciones, y a la necesidad de demostrar su eficacia y su eficiencia.

Se ha tendido así a incorporar –a veces de forma un tanto acrítica− planteamientos muy enraizados en las ciencias de la salud, como la práctica basada en la evidencia. En su aplicación al ámbito de los servicios sociales, la idea básica de la práctica basada en la evidencia se centra en que la intervención social se debe basar de forma sistemática en un conocimiento contrastado de su efectividad, derivado a su vez de la utilización de métodos sólidos de investigación empírica.

Desde esta filosofía, se entiende que los servicios deben evaluarse, no ya sólo desde la perspectiva de su actividad (indicadores de proceso relacionados con las coberturas alcanzadas, número de personas atendidas, gasto realizado), sino de los resultados que se obtienen para las personas usuarias, en función de los objetivos concretos establecidos previamente para cada intervención. En definitiva lo que se reivindica es la necesidad de no improvisar y de no guiarse sólo por el sentido común o por el criterio acrítico de otros profesionales.

En ese ámbito, resulta esencial el papel que juegan las bibliotecas y los centros de documentación especializados en el ámbito de los servicios sociales, al objeto de poner a disposición de todas las personas interesadas las prácticas y las experiencias de éxito, dar a conocer las tendencias que se desarrollan en otros países o permitir un debate informado sobre las diferentes opciones técnicas y políticas en relación a un problema concreto.

Si bien algunas personas pueden pensar que el acceso ilimitado que hoy ofrece internet a la documentación ha restado importancia a la labor que realizan ese tipo de centros, lo cierto es que siguen siendo, a nuestro juicio, imprescindibles para identificar las fuentes de información relevantes y, sobre todo, para seleccionar, filtrar e interpretar la información con el fin de generar conocimiento que verdaderamente puede ayudar a mejorar los procesos de intervención social.

En esta misma línea ahondaba recientemente Fernando Fantova, señalando que los centros de documentación y bibliotecas desempeñan un papel estratégico en la construcción del Ecosistema del Gestión del Conocimiento en Servicios Sociales, en la medida en que ocupan una posición de intermediaria entre los agentes más orientados a la producción de conocimiento académicamente reconocido y los más orientados a la intervención, la gestión y la política. En esa posición intermedia, los centros de documentación y bibliotecas van ordenando el tráfico y construyendo un cierto canon del conocimiento vigente en cada momento.

SIIS Centro de documentación y estudios

Con esa perspectiva, y desde su fundación a mediados de los años 70, el SIIS Centro de Documentación y Estudios de la Fundación Eguía Careaga, pretende ser un centro de referencia en la gestión del conocimiento en el ámbito de los servicios sociales, constituyéndose en una herramienta de apoyo para la mejora de las políticas y la práctica de intervención social. El reto ya no es solo generar conocimiento, sino hacerlo llegar a quién más lo necesita y a quién mejor provecho vaya a sacar del mismo.

De hecho, el Centro de Documentación del SIIS es uno de los centros documentales más avanzados de Europa en esta materia, tanto en lo que se refiere a las dimensiones de su fondo –más de 300.000 referencias a texto completo-, como a la amplitud de temas y de ámbitos geográficos- con documentos a nivel local, autonómico, estatal e internacional− como a los productos y servicios que ofrece.

Entre los servicios documentales más tradicionales cabe citar el propio acceso al catálogo – que aglutina el fondo documental, las noticias de prensa y la legislación-, la posibilidad de solicitar búsquedas personalizadas – no solo documentales, sino estadísticas, normativa, experiencias innovadoras, buenas prácticas, etc.-, o la suscripción a los boletines electrónicos de actualidad temáticos.

Junto con estos productos más habituales, el SIIS apuesta decididamente por promover aquellos servicios que aportan un valor añadido tanto en la generación como en la difusión de contenidos. Este es el caso, por ejemplo, del blog especializado –que se inaugura con el presente post-, el boletín documental Gizarteratuz, las revistas especializadas Revista Española de Discapacidad o Zerbitzuanprimera revista española del campo “Social work and services” segun Journal Scholar Metrics- , la difusión diaria de novedades mediante las redes sociales, el Repositorio especializado en discapacidad RIBERDIS, la elaboración de bibliografías temáticas o la realización de revisiones de literatura científica o de análisis documentales comparativos bajo demanda.


1 Zalakain, J., Práctica basada en la evidencia y gestión del conocimiento en servicios sociales. Autonomía Personal, Firma invitada, diciembre, 2015.

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