Persona utilizando varios dispositivos tecnológicos.

El uso problemático de tecnologías digitales, ¿un trastorno mental?

El tercer número de Drogomedia Monografikoak aborda el uso problemático de las tecnologías digitales y otras conductas excesivas, especialmente entre adolescentes y jóvenes. A través de los diversos estudios seleccionados para la ocasión, este monográfico trata el debate abierto sobre la conceptualización de este tipo de uso excesivo como trastorno mental, partiendo de las dos principales clasificaciones nosológicas que tienen como objetivo agrupar los procesos patológicos: la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) realizada por la Organización Mundial de la Salud y, por otro lado, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) de la Asociación Americana de Psiquiatría.

Al analizar las últimas versiones de estas clasificaciones, se observan dos posicionamientos claros dentro de la comunidad científica, uno más favorable y otro más reacio a la incorporación de las adicciones conductuales. Como novedad, tras la revisión del DSM publicada en 2013, se creó un nuevo subgrupo denominado “trastornos no relacionados con sustancias”, un cambio cuestionado por algunos profesionales. Aunque actualmente esta clasificación sólo contempla el juego patológico, esta incorporación abre paso a otros posibles diagnósticos específicos, como los derivados del uso problemático de las tecnologías digitales. Por el contrario, la clasificación realizada por el OMS –que se encuentra en revisión desde 2012– descarta incluir este tipo de trastornos por no tener una base empírica suficiente.

Clasificación Internacional de Enfermedades (OMS) Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (AAP)
En proceso de revisión. Publicación prevista de la CIE-11 para 2018. Quinta revisión (DSM-5) publicada en 2013.
Contiene una categoría de trastornos de los hábitos y del control de los impulsos, pero no contempla ningún trastorno relacionado con el uso abusivo de nuevas tecnologías. Incluye un subgrupo dedicado a los trastornos no relacionados con sustancias que comprende, hasta el momento, sólo el juego patológico.
Se descarta su incorporación por la inexistencia de evidencias científicas sólidas. Entre las conductas en proceso de revisión se encuentran los trastornos por juegos de internet.

La inclusión del uso problemático de tecnologías digitales en dichas clasificaciones tiene una gran relevancia, ya que supondría establecer los límites entre lo normal y lo patológico, posibilitando su diagnóstico como tal. Mientras transcurre este proceso de conceptualización, e presente monográfico reúne varios estudios y datos estadísticos sobre el uso problemático de las nuevas tecnologías, con el fin de conocer mejor este tipo de hábitos y contribuir a su prevención.

(Ab)uso de las TIC

La irrupción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la sociedad ha transformado los hábitos sociales de consumo, principalmente entre la población joven. Así, la mayoría de los estudios hacen referencia a la evolución del uso de las TIC, sin considerar otros aspectos como la prevención, la reducción de riesgos o las políticas regulatorias. Precisamente, los primeros estudios incluidos en este monográfico tienen como eje central la conducta adictiva y el uso patológico de internet entre adolescentes europeos. También se analiza la relación de este tipo de conducta con otros problemas (consumo de sustancias, bajo rendimiento escolar o dificultades relacionales), así como la repercusión de algunas variables de personalidad, estilos de crianza y otros aspectos sociodemográficos en el uso problemático de las tecnologías digitales.

Tras estos documentos que muestran una visión global, el análisis se centra en la evolución del consumo de nuevas tecnologías en el ámbito estatal (Cataluña y Madrid), y ofrece datos sobre los medios digitales más empleados, el número de horas dedicadas y el nivel de riesgo de uso de internet en la CAPV.

 

Conoce éste y otros números de Drogomedia Monografikoak, disponibles en el Observatorio Vasco de Drogodependencias – Drogomedia.

 

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