Fotografía de París.

Impacto de la precariedad residencial en Francia

Observatoire Français des Conjonctures Économiques, Marché à procédure adaptée sur la mesure du coût économique et social du mal-logement. París, Observatoire Français des Conjoncture Économiques, 2015, 108 págs.

Según la Fundación Abbé Pierre, en 2014, una de cada seis personas se enfrentaba a una situación de precariedad en la vivienda en Francia. Ante la gravedad de esta situación, el informe Marché à procédure adaptée sur la mesure du coût économique et social du mal-logement del Observatorio Francés de Coyuntura Económica mide los costes directos imputables a la precariedad en la vivienda (alojamientos de urgencia, ayudas para la vivienda), así como su impacto en la educación, el trabajo y la salud.

Con el objeto de medir el impacto económico y social de la precariedad residencial, este informe revisa los principales costes directamente imputables a las situaciones de precariedad en la vivienda, recogidos principalmente en el programa nº 177 de «prevención de la exclusión e inclusión de las personas vulnerables» de la ley general presupuestaria. La segunda parte, y más extensa del estudio, cuantifica el impacto de la precariedad en la educación, la inclusión laboral y la salud. De entre los múltiples aspectos bajo los que se manifiesta la precariedad, los autores se han centrado en cuatro que constituyen la gran mayoría de situaciones de deterioro en la vivienda a las que se enfrentan los hogares en Francia: la sobreocupación, el endeudamiento económico, la insalubridad (presencia de ruido o de humedad), y la pobreza energética.

La metodología desarrollada para el análisis consta de cuatro fases. La primera etapa consiste en seleccionar una serie de indicadores para cada uno de los aspectos de la precariedad de la vivienda (sobreocupación, endeudamiento económico, insalubridad, pobreza energética) y para cada una de las áreas objeto de estudio (educación, empleo, salud). La segunda fase analiza la correlación estadística entre los dos grupos de indicadores. Este vínculo se establece gracias a un análisis descriptivo de los datos, es decir, cruzando las características de los campos de estudio y las de los componentes de la precariedad en el hogar. Una vez reveladas las correlaciones estadísticas, la tercera etapa radica en buscar la relación causal a través de la puesta en marcha de un modelo econométrico. Este modelo reduce el indicador de los campos de estudio a un cierto número de variables (factores explicativos), entre las que figuran los indicadores de la precariedad. La última etapa consiste en traducir en términos económicos el impacto de los diferentes componentes de la precariedad en los campos de estudio seleccionados.

Como cabía esperar, los resultados del informe muestran una correlación entre la precariedad residencial en las tres áreas objeto de estudio (educación, inclusión laboral y salud). Los resultados evidencian un impacto significativo de las principales condiciones del alojamiento en el rendimiento escolar de los alumnos de once a quince años. Así, entre el 8% y el 10% del retraso escolar estaría, en parte, originado por las condiciones de precariedad de la vivienda. En lo que se refiere a la inclusión laboral, los resultados ponen de relieve una importante correlación entre alojamiento y posibilidad de encontrar un empleo, si bien estos datos hay que interpretarlos con prudencia puesto que en el modelo propuesto no se han considerado una serie de variables que, de tenerse en cuenta, podrían disminuir el impacto de la preceriedad. Por último, la probabilidad de que una persona juzgue su salud deteriorada parece estar estrechamente unida a la situación del alojamiento, puesto que entre un 16% y 30% de la percepción del estado de salud viene determinado por el bienestar de su vivienda.

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