Portada del documento La infancia y adolescencia en Euskadi

Infancia y adolescencia en Euskadi

Equipo de Incidencia Política de UNICEF, La infancia y adolescencia en Euskadi. Hacia un Pacto Vasco por la Infancia y Adolescencia. Bilbao, Unicef Comité País Vasco, 46 págs. 2017

En la actualidad, las personas menores de edad representan al 16,6% de la población vasca, un porcentaje que ha ido creciendo paulatinamente durante la última década. A pesar de este incremento, la población menor en Euskadi sigue siendo inferior que en el conjunto del Estado (17,8%) y la Unión Europea (18,7%). En cuanto a la distribución por sexo, la ratio de masculinidad muestra que el número de niños es mayor, dado que el número medio de chicos por cada 100 chicas oscila entre 103 y 109.

Grafico sobre el peso relativo de la población menor y ratio de masculinidad en Euskadi entre 2006 y 2016

Fuente: INE. Estadística del Padrón Continuo.

En este contexto, UNICEF publica el presente informe monográfico sobre la situación de la infancia y la adolescencia en Euskadi, desde el punto de vista de los derechos recogidos en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN). Para ello, el documento reúne una serie de indicadores basados en el Sistema de Indicadores sobre Bienestar Infantil (SIBI) agrupados en siete dimensiones: educación, salud y seguridad, bienestar material, infancia vulnerable y acceso a los servicios sociales, estilos de vida, bienestar subjetivo, y gasto en políticas relacionadas con la infancia.

En términos generales, los datos recogidos muestran que la situación de la infancia y la adolescencia en Euskadi es buena y consta de unas condiciones de vida razonablemente satisfactorias. Entre otros aspectos, durante los últimos años, ha descendido el número de menores que abandonan los estudios, el consumo diario de tabaco entre la población escolar, el número de madres adolescentes y las condenas a jóvenes por participar en actividades delictivas. Sin embargo, los indicadores relacionados con el bienestar material y la desprotección ponen de manifiesto un importante retroceso en el bienestar de la infancia y la adolescencia. En 2015, la tasa de pobreza relativa entre las personas menores de 18 años era del 22,8%, mientras que el riesgo de sufrir situaciones de pobreza o exclusión social superó el 25% de la población menor en Euskadi. Este dato coincide con diversos estudios que señalan un desplazamiento del riesgo de pobreza hacia las personas más jóvenes y las familias con hijos e hijas. Asimismo, ha aumentado el número de niños y niñas con medidas de separación familiar por motivos de desprotección, lo cual recalca la vulnerabilidad de este colectivo.

Desde la perspectiva de género, la situación de las niñas es algo mejor que la de los niños, tanto en educación –tienen mayor porcentaje de promoción y menor tasa de abandono– como en hábitos saludables. Por otra parte, no se registran grandes desigualdades en relación con el bienestar material, dado que las situaciones de pobreza hacen referencia a la realidad que se da en el hogar, indiferentemente del sexo de las personas menores que conviven en dicha vivienda. Las mayores diferencias se observan en las situaciones de riesgo y en los problemas legales, donde el porcentaje de menores que consumen sustancias (tabaco, alcohol y cannabis) y aquellos que son objeto de condenas firmes es superior entre los chicos.

Conocer la situación actual de la población menor resulta imprescindible para hacer frente a los futuros retos de la sociedad vasca en el ámbito de la infancia y la adolescencia: prevenir la pobreza infantil, mejorar el sistema de prestaciones y las políticas de conciliación, garantizar la equidad educativa, fomentar hábitos saludables, garantizar la participación infantil, etc. Para avanzar en esa dirección, los autores consideran necesario que las administraciones públicas firmen un Pacto por la Infancia que sitúe a las personas menores de edad en el centro de sus políticas. En concreto, el informe concluye con una serie de propuestas que incluye, entre otras, las siguientes medidas:

  • Definir la Agenda Vasca 2030. Implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en coherencia con las políticas internacionales y la universalidad de los derechos de la infancia.
  • Desarrollar una Estrategia Vasca de Inversión en las Familias y en la Infancia. Establecer prioridades y objetivos mesurables y temporizados a partir de las necesidades de la población menor.
  • Crear una Comisión de Infancia y Adolescencia en el Parlamento Vasco que coordine de manera transversal las diversas áreas con competencias en infancia.
  • Elaborar un barómetro anual dirigido a personas menores de edad para recoger las opiniones, preocupaciones y valoraciones del bienestar en las distintas dimensiones, con el fin de identificar los problemas y las expectativas de este sector de la población.

 

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