Jóvenes: entre el optimismo y la preocupación

Benedicto, J. (dir.), et al., Informe Juventud en España 2016 . Madrid, Instituto de la Juventud, 2017, 684 p.

A pesar de su pérdida de peso dentro de la estructura poblacional, sigue siendo imprescindible conocer los rasgos fundamentales de la juventud. En esta línea, el Instituto de la Juventud (Injuve) publica cada cuatro años un informe que analiza las principales características de la población joven en España. El objetivo es conocer el contexto socioestructural en el que las personas de entre 15 y 29 años desarrollan sus procesos de cambio en el camino para llegar a ser personas autónomas e independientes. Para ello, además de recopilar información de diversas fuentes secundarias, Injuve realiza un cuestionario de ámbito nacional a más de 5.000 jóvenes sobre educación, empleo, vivienda, estilos de vida y valores colectivos, entre otros aspectos.

Los principales resultados muestran que, debido a la coyuntura económica, esta generación marcada por la crisis ha aumentado su dedicación a la formación. Ha descendido el abandono escolar temprano –en los últimos ocho años ha disminuido 10 puntos porcentuales hasta situarse en el 20% en 2015– pero, en etapas educativas superiores, estudiar supone una importante esfuerzo económico para las familias. En general, obtener un mayor nivel educativo se traduce en una mayor probabilidad de estar ocupado durante la etapa juvenil. Aunque, tal y como ocurre entre la población adulta, el mercado laboral viene caracterizado por la temporalidad y la inestabilidad, así como una alta prevalencia del desempleo desde el año 2008.

Por consiguiente, se retrasa la emancipación residencial que, generalmente, se sigue haciendo en pareja. No obstante, destaca el incremento de los hogares unipersonales (del 12% al 17,2% entre 2008 y 2016) y los pisos compartidos (del 26,3% al 30,7%). A pesar de la difícil situación económica de este colectivo, la población joven expresa cierta satisfacción y optimismo hacia el futuro, aunque persiste la frustración ante los obstáculos que dificultan un desarrollo más acorde a sus expectativas.

Fuente: Injuve. Informe Juventud en España 2016.

El estilo de vida juvenil está plenamente influenciado por la tecnología, ya que casi el 90% utiliza internet para comunicarse y buscar información. Se trata de una de las principales características de esta generación, que demuestra tener destrezas informáticas superiores a las anteriores. Por otra parte, la juventud se muestra interesada por la vida saludable, lo cual se observa, por ejemplo, en las prácticas sexuales que son cada vez más precoces pero también más seguras –el 85% reconocer haber utilizado algún método anticonceptivo en su última relación sexual–. Respecto al consumo de alcohol, los datos ponen de manifiesto la reproducción de las pautas de la población adulta, donde más de la mitad de las personas de 15 a 24 años admite haber consumido bebidas alcohólicas en el último mes. En cambio, el 72% afirma que nunca ha fumado, un porcentaje menor que la media de la población.

Como novedad, esta novena edición del informe recoge cuestiones relacionadas con los valores colectivos y la implicación sociopolítica de la juventud. En general, el perfil de la juventud es la de persona poco religiosa, con sentimiento localista y de ideología de centro izquierda. También se observa una baja práctica asociativa –sólo el 37% declara pertenece a alguna asociación– y menos del 10% colabora como voluntaria. A pesar de la desconfianza institucional, el voto y la protesta conforman el núcleo de su participación política.

 

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