El estado de las reformas sociales en Europa

Social Policy in the EU: Reform Barometer 2016. Viena, Bertelsman Stiftung, 344 págs., 2017.

Esta investigación, basada en una encuesta en la que han participado más de 1.000 expertos de 28 países europeos, analiza cinco facetas de la política social: la prevención de la pobreza, la igualdad educativa, la inclusión laboral, la cohesión social y la salud. Los resultados ponen de relieve que las iniciativas dirigidas a prevenir la pobreza constituyen las reformas sociales de mayor calidad en Europa. Luxemburgo destaca como el país que más y mejores reformas está realizando en este ámbito, mientras que el Reino Unido tiene una actividad reformadora casi nula.

En segundo lugar, se estudian las políticas dirigidas a promover la inclusión educativa. Los autores afirman que, a pesar de que la necesidad de cambios en el ámbito educativo es pronunciada en muchas partes de Europa, los países miembros apenas han realizado esfuerzos para avanzar en esta materia en el periodo comprendido entre julio 2014 y enero 2016. España, Grecia y Lituania destacan por ser los países que menos han hecho en este sentido. No obstante, también hay Estados en los que la actividad reformadora en el sistema educativo es elevada, pero donde los cambios impulsados han tenido un efecto negativo. Este es el caso, por ejemplo, del Reino Unido. Malta y Rumanía, por el contrario, han hecho grandes avances en su política educativa, moviéndose hacia una educación más equitativa y previniendo el fracaso escolar, algo que a largo plazo puede contribuir a una mayor movilidad social.

En cuanto a las políticas destinadas a promover la inclusión laboral, los autores consideran que los países con mayor necesidad de reformas son España, Grecia, Italia y Polonia, ninguno de los cuales destaca por sus grandes reformas de las políticas de empleo. Las políticas de integración laboral en Austria, Dinamarca, Eslovaquia, la República Checa y los Países Bajos no parecen, por el contrario, precisar grandes reformas. Entre julio de 2014 y enero de 2016, los mayores cambios realizados para lograr el pleno empleo se han registrado en Irlanda.

El cuarto ámbito analizado es el de la cohesión social. Según las opiniones recogidas, Suecia va bien encaminada hacia la plena cohesión social y el fin de la discriminación. Francia destaca, por el contrario, como el país europeo con mayor necesidad de mejoras en este ámbito. Otros países que urgentemente precisan de reformas sociales dirigidas a fomentar la cohesión social son España, Grecia e Italia. Especialmente preocupante es la situación en Grecia, donde las actuales reformas parecen estar ahondando las desigualdades socioeconómicas existentes.

Por último, se estudian las reformas orientadas a mejorar la salud. Este es el ámbito de mayor actividad reformadora en los países europeos. Finlandia reúne el mayor número de reformas en este terreno y cuenta con las de mayor calidad. Las reformas sanitarias son acuciantes, según las personas encuestadas, en Bulgaria, Grecia, Letonia, Lituania y Rumanía. En todos estos países es necesario mejorar el acceso a los servicios de salud, afirman los autores del informe.

Tendencias generales

Después de analizar los resultados de la encuesta por ámbitos de política social, se señalan algunas tendencias generales. Bulgaria, Croacia y Rumanía aparecen como tres de los países europeos con mayor actividad reformadora. Parece además que sus reformas están obteniendo cambios sociales positivos. La situación del Reino Unido es lamentable, afirman los autores, porque se trata de un país en estagnación total en lo que se refiere a reformas sociales. Algunos países nórdicos, como por ejemplo Dinamarca y Finlandia, siguen manteniendo un buen nivel cuantitativo y cualitativo de reformas sociales. En el otro extremo, se encuentran España y Grecia, fuertemente afectadas por la crisis económica, que no logran avanzar en materia de política social.

España es, según los resultados de la encuesta, el cuarto país de la Unión Europea más necesitado de reformas sociales. La integración laboral y la prevención de pobreza son los ámbitos con mayor necesidad de reforma, pero cabe señalar que, según los expertos consultados, precisa de cambios sociales en todos los ámbitos. El único en el que llega a un resultado mínimamente satisfactorio es el de la salud. Las personas que participaron en el estudio subrayan que los problemas sociales más graves del país son la pobreza infantil, la precariedad laboral, el fracaso escolar y la insuficiente protección social para las personas que se encuentran en situación de desempleo.

Tal y como se ha visto, España figura entre los países que peores resultados han obtenido en esta investigación. No obstante, hay otros que no se han visto muy afectados por la crisis económica y, a pesar de ello, no alcanzan la actividad reformadora ideal; en ese sentido, todos los países tienen algo que aprender. Existen además, señalan los autores, problemas comunes a toda la Unión Europea. Uno presente en casi todos los países miembros es el de las desigualdades intergeneracionales: los grupos etarios más afectados por la pobreza y otras situaciones de exclusión social son habitualmente las poblaciones infantiles y juveniles. Por otro lado, en toda la Unión Europea se precisa actuar con fuerza para fomentar la integración social y laboral de los inmigrantes. La inmensa mayoría de los países reportan una actividad de reforma de baja intensidad para promover la integración de las personas de origen extranjero. No obstante, en algunos se registran abundantes reformas, pero con cambios negativos respecto a la integración. Esto ocurre, en Austria, Dinamarca y España. De los 28 Estados que participaron en el estudio, Italia es el único en el que se han mejorado las posibilidades de integración de la población de origen extranjero.

Los autores opinan que la Unión Europea tiene un importante papel en el avance en materia de reformas sociales. El diálogo intereuropeo debe servir para guiar a los países hacia políticas sociales más inclusivas. Pero el diálogo también debe ayudar a erradicar las brechas sociales existentes, tanto entre diferentes países europeos como entre regiones dentro de aquellos.

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