Padre e hija jugando

La ampliación del permiso de paternidad: positiva pero insuficiente

A partir del 1 de enero de 2017, seis años después de su aprobación mediante la Ley 9/2009 (BOE 07/10/2009), el permiso de paternidad se amplía de dos a cuatro semanas por nacimiento de un hijo, adopción o acogimiento familiar. La duración del permiso de maternidad no se modifica y permanece en 16 semanas. Esta medida, destinada en principio a mejorar la conciliación entre la vida laboral y familiar, perpetúa, según sus críticos, un modelo en que la responsabilidad de las cargas familiares sigue recayendo mayoritariamente sobre las mujeres.

Un modelo que impide la incorporación de las mujeres al mercado laboral en igualdad de condiciones, tal y como reflejan las últimas estadísticas de Eurostat. En 2015, la media UE-28 la tasa de empleo femenina solo alcanzó el 64,3 % – frente al 75,9 % de los hombres-; en España el panorama es aún peor, pues la tasa laboral femenina se quedó en 56,4%. Las distancias se disparan si se comparan las tasas españolas con las de países considerados referentes en temas de conciliación, como Noruega, cuya la tasa laboral femenina alcanzó un 76.7%. En el gráfico siguiente se observa además que mientras en la UE-28 la tendencia en la incorporación laboral de las mujeres es claramente ascendente, en España las tasas de empleo femeninas permanecen, cuando menos, estancadas.

Evolución de la tasa de empleo femenina 2006-2015 (%)

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Fuente: elaboración propia a partir de datos de Eurostat

Una de las causas de estos datos se halla en la desigual utilización de las prestaciones por maternidad por parte de hombres y mujeres. Y es que, a pesar de las evidencias sobre los múltiples beneficios sociales, económicos y demográficos que conlleva la adopción de estas prestaciones por parte de los hombres (RAND Europe, 2016), el número de padres que hacen uso de las mismas resulta aún extremadamente bajo. Así, en 2016, en España, 206.037 madres recurrieron a la prestación por maternidad frente a sólo 4.309 padres, es decir, un apabullante 98% de las prestaciones fueron solicitados por mujeres (Estadísticas del Ministerio de Empleo y Seguridad social, 2016).

Un reciente informe de RAND Europe sobre los permisos de paternidad en los países europeos  analiza los sistemas de protección a la maternidad/paternidad aplicados en cada país con el objetivo de detectar los factores que condicionan la utilización de las prestaciones por parte de los hombres y, en consecuencia, evidenciar cuáles son las medidas más eficaces a la hora de promover su adopción por parte de los padres.  La investigación concluye que el factor fundamental a la hora de hacer uso de las prestaciones de maternidad por parte de los padres radica en la existencia de mecanismos de apoyo a la familia que permitan una conciliación duradera por parte de ambos progenitores. Este enfoque integral incluiría, entre otros, mantener el nivel de los ingresos familiares,  una red suficiente de servicios de atención a la infancia,  no penalizar fiscalmente la existencia de dos sueldos en el hogar, así como modificar los condicionantes culturales tanto a nivel social como en las empresas.

El estudio concluye que las siguientes medidas son las que mejor funcionan a la hora de incentivar la utilización del permiso de paternidad por parte de los hombres:

  • Intransferibilidad de la prestación («daddy quota”). En Alemania, la utilización del permiso por parte de los padres subió del 3.3% en 2006 al 29.3% en 2012 al introducirse un permiso intransferible de dos meses de duración.
  • Bonificaciones por el uso compartido de la prestación. En Suecia, por ejemplo, se recibe una bonificación económica si el permiso de maternidad se divide equitativamente entre ambos progenitores.
  • Flexibilidad de las fórmulas para el disfrute de la prestación en función de las necesidades individuales (plazos no vinculados al nacimiento, posibilidad de periodos interrumpidos, jornadas parciales…).
  • Campañas de sensibilización. Las campañas de concienciación pueden facilitar en gran medida el hecho de que los padres se acojan a las prestaciones por paternidad, tal y como se constata de la experiencia sueca (Bergman & Hobson 2002).

En este sentido, las conclusiones del citado estudio parecen avalar ciertas reivindicaciones que diversos agentes sociales viene reclamando hace tiempo a nivel internacional. Este el caso de MenCare, organismo de apoyo a la paternidad que engloba a más de 40 países y que reclama el establecimiento de políticas de apoyo a la paternidad (MenCare, 2016) basadas en:

  • Igualdad y no transferibilidad de los permisos entre hombres y mujeres, con una duración mínima de 16 semanas para cada uno.
  • Compensaciones económicas en función del salario de cada progenitor.
  • Protección laboral e incentivos.
  • Fortalecimiento de la red de atención a la infancia, especialmente en los entornos más desfavorecidos.

En el caso concreto de España, la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción incluye también entre sus reivindicaciones que el permiso de paternidad sea igual, intransferible y no necesariamente ininterrumpido. El Pleno del Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad dichas reivindicaciones en octubre de 2016, aunque éstas no han tenido reflejo normativo.

En definitiva, la ampliación del permiso de paternidad de 2 a 4 semanas es positiva en cuanto que supone un paso más en la consecución de la igualdad entre padres y madres, pero todo parece indicar que resultará insuficiente a la hora de alcanzar dicho objetivo.