Niños corriendo.

Transferencias públicas para la reducción de la pobreza infantil en el Reino Unido

[icon name=»book» class=»fa-2x fa-pull-left»]Joyce, R., Pobreza infantil en el Reino Unido: tendencias recientes y perspectivas futuras. Panorama Social, nº 20, 2014, págs. 71-88.

Las medidas adoptadas por el Gobierno laborista mejoraron la situación de las familias de renta baja con hijos entre finales de la década de 1990 y comienzos de la de 2000, gracias al aumento de las transferencias monetarias públicas. Este artículo sobre las tendencias recientes y perspectivas futuras de la pobreza infantil en el Reino Unido analiza la evolución de dicho indicador y los factores que determinaron el cambio en el nivel de vida de las familias pobres con hijos.

Tras la recesión de la década de los ochenta, la desigualdad de la distribución de los ingresos y la pobreza relativa aumentaron entre las familias con hijos del Reino Unido. Ante esta situación, el Gobierno se propuso reducir a la mitad la tasa de pobreza infantil entre 1998 y 2010, y disminuirla hasta el 10% para el año 2020.

 

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Fuente: The North East Child Poverty Commission (NECPC).

Para cumplir los objetivos señalados, el Gobierno británico formuló varias políticas activas de empleo e introdujo el Salario Mínimo, para aumentar los ingresos familiares que determinan los indicadores de pobreza infantil. Entre las medidas aprobadas, destaca el incremento de las transferencias monetarias ligadas a los ingresos de las familias de renta baja con hijos. Dentro de estas partidas figuran, entre otras, el Sostenimiento de Rentas (Income Support) y el Crédito Fiscal a las Familias Trabajadoras (In Work Credit), que posteriormente fue sustituido por el sistema de Crédito Fiscal por Hijo (Child Tax Credit) y Crédito Fiscal al Empleo (Working Tax Credit).

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Las transferencias públicas influyeron de forma directa en la reducción de la pobreza infantil, aunque aumentaron de forma significativa el gasto social. A partir de 2007, el incremento de las prestaciones se ralentizó y la pobreza infantil dejó de disminuir, distanciándose del cumplimiento del objetivo de reducir a la mitad la pobreza infantil. De esta manera, se demuestra que las transferencias monetarias inmediatas ayudan en la reducción de la pobreza de las familias con hijos pero no permite erradicar el problema, ya que, según el nuevo gobierno, no abordan las causas a largo plazo de los bajos ingresos de las familias.

El Gobierno actual ha propuesto definir un nuevo indicador de la pobreza infantil, aunque existe el peligro de confundir las causas de la pobreza con la pobreza misma y sus consecuencias. Ante esta situación, la Comisión de Movilidad Social y Pobreza Infantil ha evaluado la estrategia fijada por el Gobierno y determinado que existen varios problemas fundamentales, entre los que se encuentran la falta de indicadores claros, la ausencia de un plan detallado para alcanzar los objetivos y la falta de respuesta a las proyecciones independientes que indican que la pobreza va a aumentar de forma considerable.